martes, 15 de mayo de 2012
"Copyright vs Copyleft" Beatriz Busaniche
Disertación de la Directora Ejecutiva de la Asociación Civil Wikimedia Argentina, Beatriz Busaniche en la Jornada organizada por la Asociación de Editores Digitales Argentinos - AEDIA - "Medios Digitales y la Propiedad Intelectual"
Segundo Encuentro Espacios De-coloniales en Río Cuarto Svampa: “Existe una alianza de la Nación con grandes empresas mineras”
El 2º encuentro “Universidad, Movimientos Sociales y Nuevos Horizotes del Pensamiento Crítico”, que se llevó a cabo en el campus de la Universidad Nacional, contó con la presencia de reconocidos intelectuales de nivel nacional e internacional. Entre ellos estuvo la doctora en Ciencias Sociales Maristella Svampa, quien se refirió a la situación argentina en relación a la megaminería a cielo abierto.
En el marco del encuentro, se presentó el libro “15 mitos y realidades de la minería transnacional en la Argentina”, que tuvo entre sus autores a Svampa. Ella indicó que surgió como respuesta a la lucha desarrollada en el Senado durante el debate por la ley nacional de protección de los glaciares. “A partir de eso tuvimos que armar dossiers de información, sistematizando datos y argumentos, porque el lobby minero decía mentiras”, explicó.
Entre estos mitos, destacó las versiones vinculadas al trabajo que genera la minería y la minería como modelo de desarrollo. “Sacaron solicitadas en los grandes diarios diciendo que la ley de Glaciares estaba en contra del desarrollo y el trabajo”, dijo y agregó: “Por eso nos propusimos desmantelar esos mitos que se transmitían a una sociedad muy poco informada sobre la minería a cielo abierto”.
Señala que el libro, publicado el año pasado y presentado en otros países americanos, fue desarrollado por un grupo interdisciplinario de profesionales, “geógrafos, abogados ambientalistas, economistas, sociólogos, académicos que venimos acompañando desde hace muchos años las luchas socioambientales en distintas provincias del país”, indicó.
-¿A qué mitos se refiere el texto?
-Además de los daños ambientales y sociales, también implica un saldo negativo desde lo económico.
-¿Cree que los hechos recientes en Famatina ayudaron a la difusión de la problemática y, con ello, la sociedad se ha interiorizado en lo que es la megaminería?
-¿Hay una mayor conciencia de lo que puede provocar?
Svampa se refirió también a la postura del gobierno nacional respecto de la temática, y consideró que se trata de una respuesta preocupante, al no abrirse a un debate responsable.
-¿Cuánto dificulta la falta de apoyo del Estado nacional a quienes piden por sus derechos?
-Mucho, el gobierno está apoyando a las grandes empresas, hay una alianza estratégica, donde el acompañamiento de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner al modelo minero ahora se ve con más claridad. La constitución del Organismo Federal de Estados Mineros, que de espaldas a la sociedad quiere resolver todo sin abrir la posibilidad de modificar el marco regulatorio.
La socióloga se refirió a la intención del gobierno sobre la minería y su búsqueda de una reforma tributaria para obtener más ganancia. “El tema no pasa sólo por eso, que creo que es sumamente necesario, sino que se debe pensar en los efectos ambientales y sociales que genera la megaminería, debatir sobre el modelo de desarrollo que queremos y qué estamos dispuestos a tolerar como sociedad”, consideró.
“Esto es algo que no está en la agenda del gobierno, que ha aceptado de manera acrítica el consenso de las commodities, el hecho de que en la división internacional del trabajo nos ha tocado ocupar el rol de exportadores de naturaleza, de materia prima, en beneficio de los países más poderosos”, dijo la docente y continuó: “La expansión de las fronteras agrarias y mineras tiene costos sociales, ambientales y políticos altísimos”.
Maristella Svampa consideró fundamental el debate por estas cuestiones.
-¿Es clave un debate en provincias que no están inmediatamente involucradas?
-En este contexto, ¿qué rol cumplen las organizaciones sociales frente a la posición que ha tomado el Estado y los intereses económicos de las empresas?
Señaló que a partir de febrero se cerró esta agenda, con el accidente ferroviario de Once y los cuestionamientos a Boudou, “y así la megaminería se fue desdibujando”, dijo. Consideró que todo se trata “de una fuga hacia adelante a la que nos lleva el gobierno; después pasó lo de YPF, y así, el gobierno no resuelve estos problemas sino que los tapa con actos de magia, que implican una redefinición de la agenda pública”.
-¿Qué lugar tiene la reestatización de YPF en este debate?
-¿Cuáles son los puntos que se le critican a la medida?
-¿Cree que se trata de un uso meramente político?
Fuente: Luis Schlossberg, www.puntal.com.ar
miércoles, 14 de julio de 2010
A fines de Junio se reunieron en Canadá
Cristina Kirchner acudió al encuentro con todos sus funcionarios y cuatro gobernadores de las provincias "mineras", encabezados por el sanjuanino José Luis Gioja uno de los principales lobbystas de la Barrick Gold en el país, junto al empresario Santiago Soldati.
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![]() 1816 – 9 de julio - 2010Declaración de Ongamira Despierta
En estos días en que recordamos la independencia declarada en el Congreso de Tucumán hace 194 años, queremos que se recuerde también a los miles de argentinos que lucharon y luchamos por una independencia verdadera, actualizada, redefinida según los tiempos que nos tocan vivir.
Hoy, ser independientes de verdad pasa por participar de una apasionada y decidida defensa de los territorios en que vivimos. Defensa, sí, porque el agua, la tierra, los bosques, las fuentes mismas de la vida están siendo atacadas. Y esos ataques son resultado de seguir inmersos en un modelo dependiente, sujeto a las reglas de un mercado que ha demostrado sobradamente ser destructivo.
La medida de nuestra independencia está en lo más simple, en lo más básico. ¿Por qué producimos tanta soja de la cual consumimos menos del 5%, mientras los alimentos que sí consumimos escasean y están cada vez más caros? ¿Por qué, si el agua dulce es tan valiosa y vital, permitimos que se la siga contaminando? ¿Por qué, si el oro y otros metales son estratégicos y dan tanto poder, permitimos que se lo sigan llevando precisamente las corporaciones que lideran las más salvajes invasiones? ¿Por qué, si los bosques son los pulmones del mundo, permitimos que sigan desapareciendo por obra de quienes tienen mucho y no les importa el hambre de los que no tienen nada?
En estos días en que la palabra “independencia” se repetirá y resonará, queremos compartir un abrazo fraterno y comprometido con todos los pueblos que están luchando por una independencia verdadera, luchando contra las corporaciones más poderosas y contra los entregadores más cobardes y ambiciosos, luchando unidos a miles de personas en todo el mundo que resisten y sueñan un destino distinto al que nos propone el dios dinero.
Y es un abrazo especialmente orgulloso desde Córdoba, que todavía está despierta.
Gracias a la lucha está vigente la ley provincial 9526, aprobada en 2008, que nos protege de la megaminería a cielo abierto, ley amenazada hoy por los embates del lobby minero. Recordemos que la Reserva Hídrica de Pampa de Achala está seriamente en peligro ante las expectativas de extracción de uranio. Y toda la cuenca del lago San Roque, que abastece de agua a casi dos millones de personas, sufre la contaminación de la explotación minera uranífera en Los Gigantes, detenida en 1991 y nunca remediada. Y éstos son solamente dos ejemplos de una problemática mucho más amplia.
Córdoba todavía está despierta, poblada de luchas en todos los ámbitos. Desde Ongamira Despierta y Traslasierra Despierta, remarcamos nuestra postura contra la megaminería y el cuidado del agua, por los bosques, contra los megabasurales, contra la especulación inmobiliaria. Y en nuestro abrazo nos hermanamos con todas las luchas; culturales, sindicales, educativas, barriales, de género; de solidaridad con un futuro que construyamos entre todos, superando las divisiones que nos imponen desde arriba, libres de pensamiento y de acción, independientes.
ONGAMIRA DESPIERTATRASLASIERRA DESPIERTA Datos accesorios para la prensa: Ongamira Despierta y Traslasierra Despierta son asambleas y grupos de vecinos autoconvocados de las regiones del Valle de punilla y del valle de Traslasierra. Más info en: http://asambleaongamiradespierta.blogspot.com Más información sobre contaminación uranífera en Córdoba: http://asambleaongamiradespierta.blogspot.com/2010/03/los-gigantes-no-cesan-de-sangrar.html Más información sobre minería y resistencias en Argentina: http://www.noalamina.org http://asambleasciudadanas.org.ar Declaración de la Universidad Nacional de Córdoba: http://www.unc.edu.ar/institucional/noticias/2009/diciembre/la-unc-rechazo-los-fondos-de-la-minera-alumbrera |
lunes, 31 de mayo de 2010
Piedad (editorial programa Radio Uritorkidas del 30/05/10)
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La piedad, conocidísima estatua de Miguel Ángel, muestra a la Virgen María con Jesucristo luego de ser crucificado, es decir en el momento en que el hijo está desprotegido. El momento en que caemos. En que nos perdemos. Cuando los enemigos han dado el último golpe .
La madre sostiene, no abraza, no llora, está en actitud concentrada sosteniendo en brazos a un hombre caído, a un hombre muerto, a aquel que ya no puede levantarse.Hay un poema muy bello de Cesar Vallejo:
Al fin de la batalla,
y muerto el combatiente, vino hacia él un hombre
y le dijo: "¡No mueras, te amo tanto!"Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.
Se le acercaron dos repitiéronle:
"¡No nos dejes! ¡Valor! ¡Vuelve a la vida!"
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.
Acudieron a él veinte, cien, mil, quinientos mil,
clamando "¡Tanto amor y no poder nada contra la muerte!"
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.
Le rodearon millones de individuos,
con un ruego común: "¡Quédate hermano!"
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.
Entonces, todos los hombres de la tierra
le rodearon; les vio el cadáver triste, emocionado;
incorpórese lentamente,
abrazó al primer hombre; echose a andar...
En este poema solo resucita el hombre cuando todos los hombres de la tierra le piden que lo haga y ese hombre reconoce al primer hombre que sintió piedad, el primer hombre que cuando no había nadie, ejerció un movimiento de amor hacia el muerto.
La caída al igual que la piedad es otro término que podríamos denominar cristiano, o mejor dicho figuras arquetípicas que están en el inconsciente colectivo y que el cristianismo supo interpretar.
Hay muchos tipos de caídas, podemos caer en el odio, en la crítica, en la maledicencia, en la falsa modestia, en la hipocresía, es decir la caída vista como hundirse en lo negativo.
También hay una caída positiva, que es la vuelta a la tierra de todo lo que se eleva. En la película “La Caída”, que habla de la caída de Hitler, su título resulta emblemático pues es la caída del mal, la caída de algo que no puede sostenerse por sí mismo porque en sí contiene el germen de algo equivocado.
También es la caída, la caída en el fango, la caída en algo que algunos ven sucio, y que las aristocracias siempre tratan de evitar.
Pero no hay que olvidar que del barro venimos y al barro vamos, que el hombre fue hecho con barro y que del barro surge la mejor flor.
Yo creo que lo más difícil es ser piadoso con uno mismo, sostenerse en la caída y entender que las caídas son para aprender. Generalmente nos criticamos y nos machacamos con el palo del perfeccionismo.
Por suerte está el tiempo, el que nos permite volver atrás aunque no se pueda en la acción, por lo menos en el pensamiento, para revisar qué hicimos y porqué. Entender que venimos a aprender, y que hay cosas que no sabemos, haciendo de nuestras equivocaciones un camino para el aprendizaje.
Ser piadosos implica entender el error y entender que todos los errores son parte del juego que venimos a realizar en este mundo, pero esa piedad solo será formal si no entendemos que es una forma energética que nos salva y no un deber moral.
Por piedad se restablece la paz, por piedad se perdona al padre y al amigo.
Por falsa piedad entramos en el juego de la especulación y arremetemos contra los que nos lastimaron el pasado como si fuera el presente , convirtiéndonos en un vengador o en un amargado.
Miénteme por piedad dice Joaquín Sabina a la mujer que no lo quiere.
Vamos a pedir piedad por esa gente careta y cobarde dice Pedro Aznar en el Blus de la piedad.
Sólo hay una piedad y es la que sintamos, no es piedad la que tiene crítica.
No hay piedad obligada. No es propiedad de ningún dios. Ni de ninguna religión. Es tal vez un sentimiento de lo más peculiar, poco transitado en esta época. Poco entendido en épocas anteriores. Pero en el juego del odio y de la desconfianza la piedad siempre gana la partida.
Pablo Solís
domingo, 16 de mayo de 2010
Libros, editorial programa de radio del domingo 16 de mayo

Libros
Para mi padre siempre existió algo más importante que el dinero y eran los libros. Decía que el dinero podía perderse pero lo que se aprendía, el conocimiento, no.
Es por eso que para él lo máximo era tener una educación, estar formado intelectualmente.
Viniendo de una familia de obreros este concepto que mi padre había encontrado desde su propio sentir, fue tal vez mi mejor herencia. Aunque debo decir que muchas veces veía como él y sus amigos utilizaban los supuestos saberes para competir. Recuerdo en aquellas noches del sur de la provincia de Buenos Aires como se juntaban antes o después de hacer teatro, a demostrar quién sabía más de tal o cual tema. Las discusiones subían de tono y llegaban a veces no a las trompadas, pero si a que alguno se levantara de la mesa acusando al otro de impertinente o de pedante, acusación habitual entre intelectuales que creen en la palabra.
Para mí estas eran discusiones sin sentido pues se edificaban sobre la competencia, tratar de ganarle al otro y demostrar que sabían más que el otro, era el punto de apoyo de aquellos tomadores de café.
Pero vistos de lejos estos encuentros me resultan valiosos y también me recuerdan que en la actualidad hay muy poca gente juntándose en los cafés a hablar de poetas, músicos, artistas o movimientos filosóficos.
Casi todos los integrantes de esas mesas eran autodidactas, y buscaban, miraban y ampliaban su mirada a partir de los libros. La mayoría de aquellas personas hoy están o muertas o son muy viejos y los que quedan activos en el mundo están en otras cuestiones. Porque ya se sabe que esas cuestiones parecen terminadas, y sobretodo parecen terminados esos largos tiempos en donde se juntaban a hablar, a nada más que hablar hasta la madrugada. Alguno pensará que eran bohemios, que no trabajaban, que vivían de rentas. Pero no, todo lo contrario, al otro día todos se levantaban temprano, se levantaban a hacer sus oficios que no eran justamente intelectuales, había entre ellos un actor que se levantaba a las 4 de la mañana para ir a recibir las medias reses ,pues era dueño de una carnicería.
Parecía que la palabra, el encuentro, y sobre todo lo que se leía y pensaba tenía algún sentido discutirlo entre amigos.
Y si bien, como digo, el sentido a veces se perdía en una necesidad de demostrar quién era el que más sabía, era algo vital para afrontar el mundo que había afuera, ese que se veía venir y que después vino. Un mundo sin palabras, un mundo sin libros.
Bradbury imaginó a aquellos bomberos quemando los libros, pero no imaginó que los libros se perderían por el afán de crecimiento de otras cosas regadas con el agua consiente y turbia de las corporaciones y el fertilizante inconsciente de las personas.
Es cierto que el pensamiento intelectual demostró ser insuficiente para accionar en el mundo, pero también es cierto que el pensamiento posmoderno resulta ser egocéntrico , desconectado de los demás, atento a la moda , a la forma y no al contenido.
Pero más allá de los análisis, extraño a ese grupo que se juntaba a discutir sobre cuestiones inmateriales. Me enseñaron que no importa donde estemos, ni cuanto tengamos, siempre hay algo que uno puede desarrollar desde adentro. Y lo más importante, me enseñaron que no estamos solos en este desarrollo, pues hay una antigua tradición, y es justamente la tradición de aquellos que creen que hay un desarrollo que puede efectuarse y que no consiste en tener cosas. Por eso compro libros aunque no tenga mucho dinero, se que mientras haya en la biblioteca, no seré pobre.
Pablo Solís.
viernes, 5 de febrero de 2010
Uritorco medieval, católico , apostólico y Romano!!!

El Sábado 6 de febrero algunos artistas locales teníamos programada la instalación de una escultura en homenaje al sol comechingón, en la base del cerro Uritorco, Lamentablemente no podremos hacerlo. Como ustedes saben el cerro Uritorco está en manos privadas, y según la dueña solo rinde culto a la Virgen María y a Jesus Cristo, SOCORRO ESTAMOS EN EL MEDIOEVO!!!. La carta que adjunto fue presentada impidiendo el emplazamiento de la escultura.
lunes, 23 de noviembre de 2009
Decodificador

Editorial 20 de Noviembre del 2009 Radio Uritorkidas
El procedimiento de la racionalización del mundo comienza poniéndole nombre a las cosas. Puesto un nombre usted puede categorizar, estructurar, delimitar, decir lo que es bueno o malo.
El sumun de este pensamiento es aquel que redefine constantemente los nombres de las cosas, aquel que busca porqué algo se llama como se llama, analiza las consecuencias de ese nombramiento, le da a las cosas su justa categorización y se pregunta constantemente de donde viene y a donde va eso.
Es un mundo alucinante el de la lingüística y el de la semiología. Porque nos damos cuenta que las denominaciones se instalan y desde ese instalarse actúan sobre nosotros como entidades y nos gobiernan.
No soy filósofo ni semiólogo pero intuyo que para que exista este gobierno tiene que existir la palabra. Y sin la palabra aún tenemos el lenguaje gestual y más allá o más acá del lenguaje gestual el lenguaje energético.
Estos tres lenguajes, el de la palabra, el de lo gestual y el energético a veces van juntos, a veces se disocian, dicen cosas opuestas, luchan entre sí. Creo que eran los griegos quienes decían que la armonía y la belleza surgían de una adecuada sincronización de estos tres lenguajes.
No es casual que estos elementos se utilicen en la creación de un personaje cuando se hace teatro, son elementos fundamentales para constituirnos como personas o al menos para constituirnos en una personalidad, y en la personalidad que se ve, que se escucha y que se siente desde afuera.
Aprender a decodificar es en algún punto aprender a estar en el mundo.
Los sabios y santos no se alteran con lo que decodifican. Saben que todos somos uno y parte de lo mismo y que ese lenguaje de signos que se expresa es un viejo juego al que los hindúes llaman Maya.
Decodificar es sano, decodificar y enjuiciar es entrar en el juego de la ilusión. No somos esos signos ni lo que esos signos expresan, somos más que eso. Más adentro y más allá.
A mí siempre me impresionan las recetas que se imponen. Aquellas que generan división, las que se ponen de moda y se aceptan como verdades absolutas.
Hay una necesidad constante de cercar, sellar, ordenar, poner las cosas en "su sitio" que habla de una falta de fe en el espíritu humano y en el acontecer de la naturaleza. Los predicadores de la verdad son muchos, pero la verdad que necesita ser predicada no es la verdad.
Muchos dicen que Dios tuvo que nombrar las cosas para crearlas y que el universo salió de esos nombres, pero, aunque este estudio antiguo y sagrado sea interesante, me parece que es una idea demasiado humana para ser real.
Dios no predica, no habla, no tiene ministros, ni manda gente al mundo para que haga su designio, no hace una tabla Excel con los pareceres de la verdad para que nos atengamos a ella. El lenguaje de Dios si es que lo hay, está hecho de signos personales y privados, signos que cada uno tiene que descifrar y son particulares para cada uno. Por eso cuando nos atenemos al alma son casi inútiles los consejos, las prédicas, las religiones organizadoras, las creencias generalizadas. Pueden actuar ellas como reflejo de algo personal que nos permite acordar con los demás un canon para tomarnos de la mano y hacer la ronda de lo que para nosotros es lo importante, pero nunca pueden ser lo fundamental.
Para mí lo fundamental es algo más profundo. Algo que no se puede nombrar, algo sutil y al mismo tiempo concreto, práctico, material. Sin palabra, sin tiempo y sin lugar. Más allá y más acá. Dentro y muy lejos.
Pablo Solís
miércoles, 11 de noviembre de 2009
Vigilar y Castigar.
Vigilar y Castigar.
Los Macocos cuentan en su último espectáculo la experiencia como padres, y destacan aquel famoso "te lo dije" que se aplica a los niños cuando les decimos algo que va a suceder y sucede. Te dije que te ibas a caer si corrías, te dije que te ibas a atragantar si comías rápido, luego de aplicado el "te lo dije" y luego de producido el hecho viene el tan mentado: Viste!!! Viste que tenía razón.
Los amigos teatreros destacan por medio de la exacerbación y el absurdo lo insano de esta actitud. Una actitud más sana del padre es la que no vigila sino que espera y está al lado. Vigilar y castigar es parte de una idea paternalista que empieza por el progenitor y termina por la sociedad en su conjunto. Ya lo diría Foucault en su libro "Vigilar y castigar", análisis de como la sociedad actual lleva ese concepto hasta las últimas consecuencias.
Es el policía la mano armada de este concepto. La parte más nefasta del padre en acción.
El astrologo predica del padre como Saturno, aquel que pone límites, controla el tiempo o lo regula, dice hasta cuándo y hasta cuanto y hasta dónde.
Niños sin padre es niño sin límites, dice algún que otro psicólogo.
Cuando el padre está internalizado es el que regula la acción, cómo llevarla a cabo, cómo ponerse límites a uno mismo.
Ponerse límites, es también cuidarse.
De chico buscaba afanosamente romper con los límites de la materia. Buscaba probar mi cuerpo hasta el golpe. Saltar más allá del límite. Correr más allá del límite, gritar más allá del límite. Me conocían en el hospital y tengo las marcas que la materia hizo en mi cuando puso los límites de la materia. Sirvió después cuando el teatro se transformó en un juego para explorar los límites de la representación: hasta donde llega el yo y hasta donde el personaje. Limite aun más peligroso de cruzar que el del entorno físico.
La lógica dice que en una sociedad sana no tendría que existir la policía ni la multa, pues criados en los límites y en el cuidado propio y mutuo, eso se trasmite en nuestras actitudes sociales. Por eso muchos piensan que la salvación a tanto estropicio está en la educación, y otros piensan, aún más profundamente, que la salvación está en la educación por el arte o directamente, como diría Ernesto Sábato, en el arte .
Vigilar y castigar siempre es síntoma de una sociedad poco pensante que rueda en la vigilia de su pospuesta evolución espiritual: creadores de la nada hacia un futuro con más cárceles y menos educación.
Digo y se me ocurre decir esto porque hoy vi piletas de natación repletas de agua, canillas llenando otros tantos cubículos en barrios residenciales, entonces el juez que hay en mí salió a pronunciar gritos histéricos de denuncia, gritos de indignación. A continuación apareció el consabido y conocido "¿cómo puede ser?" ,¿cómo puede ser que no habiendo agua, que estando en la crisis más severa de los últimos años ,alguna gente la acumule en una pileta de natación? Después entendí que es normal que esto suceda en una sociedad criada en el individualismo. Las últimas construcciones que vi tienen cisternas de 10000 litros precaviendo la crisis, pero precaviéndola en el individualismo.
No es castigando ni vigilando que se va a solucionar un problema tan profundo sino educando en el límite amoroso, la transparencia y la alegría. Los resultados de una cultura materialista y egocéntrica se ven en los pequeños detalles y en los grandes. Hoy es el agua y mañana otra cosa. Insistir en la cultura de la cultura y en la educación y en el arte es hoy por hoy, la única puerta que yo veo de salida. Cada uno tiene una llave para abrirla hoy. Y aunque no haya agua, hay que remar, remar, remar. Rio arriba.
Pablo Solís
Almacén
Editorial numero 37 revista Uritorkidas
Almacén: Muchos piensan que el arte debe ser gratis. Se piensa que el artista hace lo que hace por gusto y no para ganar dinero, a diferencia de los que ponen una fábrica de tornillos, que lo hacen para tener abultada la cuenta bancaria. Sin embargo, hay creadores de tornillos que hacen su fabricación por gusto. Conozco a varios. Podríamos decir que el comerciante que se dedica a la reventa de productos lo hace solo por dinero, no fabrica nada, no produce nada, más que la atención al cliente. Por eso me enojo cuando me tratan mal en un comercio, es tal vez lo único que tiene que hacer el comerciante: atender. Pero también es cierto que la gente va a buscar a los comercios algo que no tiene que ver con la materia. Cualquier comerciante sabrá decirnos que el cincuenta por ciento de sus clientes busca una caricia y un escucha. Y por eso justamente, el oficio de comerciante es difícil, algunos comercios terminan pareciendo un consultorio psicológico .Hace unos años escribí un pequeño relato que contaba la historia de un asesino de comerciantes en Buenos Aires. Quizá porque si hay algo que no hacen los comerciantes de la Capital es comunicarse con las personas. El asesino de mi cuento asesinaba a aquellos que priorizaban la actividad práctica y comercial por sobre el contacto humano. A mí siempre me gusta hablar con la persona que me atiende. Conversar nos iguala, estemos del lado del mostrador que estemos. Admito que no entiendo mucho el oficio. Me parece que en la antigüedad, en los tiempos de las tribus y los clanes, no existía el almacén. Se creó a partir de la distribución de cosas, y la distribución creció a partir del traslado de mercancías, y apareció la moneda como bien de intercambio, y etc., etc. ,etc. El supermercado está acorde a los tiempos que corren y hay algo falso en esa forma de vender, porque no vemos la energía con que nos dan esos alimentos, qué mano está detrás. Es el supermercado un invento moderno, viene con la lata y con las heladeras. Y todo es pulcro, aparenta neutralidad energética pero esconde a la máquina. Desaparecida la mano que te atiende y que te da , desaparecen los conflictos pero también las relaciones personales. Ya no sabemos de dónde viene lo que viene. Nuestra comida pasa por un infinito proceso en donde no se sabe quién la hace, cuánto tiene de lo que dice tener, dónde se hace y quiénes intervinieron en su distribución. Es una nueva magia. Contrarrestando esta tendencia, todavía queda en los pueblos chicos el diálogo y la recomendación de los comerciantes. Confío en la recomendación de mi almacenero. Y cuando hay confianza en otra persona existe ya una relación, algo que si no se desconsidera puede prolongarse en el tiempo. Todavía ahí, funciona la palabra como un valor. Se intercambian pareceres y se descubre de dónde viene lo que viene, si es caro por qué, o por qué bajó tal o cual cosa. No es poco este diálogo que se asemeja a un filosofar, en donde se vislumbra un mundo aún más amplio y que habla de algo más que los precios. Ojalá no se pierda. Si se perdiera, sería sin duda el triunfo de la despersonalización. Comprar es adquirir no solo materia sino también la energía que hay en la materia misma y la energía con que se da. Un gesto, una palabra. Algo más que monedas tiradas en el mostrador.
>>>>Pablo Solís
11 de Octubre
Editorial programa 28 Radio Uritôrkidas
El grupo se encontró debajo de la enramada, y de allí fue caminando lentamente hacia la cueva. No iban tristes porque sabían que la acción comunitaria que iban a realizar, era justa y necesaria. Antes de tomar la bebida que los llevaría al otro mundo se despidieron de aquella tierra que durante tanto tiempo, generación tras generación les había dado abrigo. Entonces el abuelo, el chaman, el brujo, dijo las palabras finales, las últimas palabras: Durante muchos pero muchos siglos nuestro pueblo vivió en estas infinitas montañas. Hace poco vimos que el sol marcaba nuestro retorno al otro mundo porque nos habló de lo que venía de lejos, y era esa lejanía, oscuridad. Los caciques del norte y del sur intentaron convencernos de que cuando el extranjero llegara sería necesario luchar. Nosotros no creemos en extranjeros, todos somos lo mismo, hijos del cielo y de la tierra.
Al mirar el horizonte entendemos que un ciclo ha terminado para nuestra raza. La tradición explica que cuando algo llega a su fin inútil es hacerle resistencia. Por eso la mundanal división que quieren hacer nuestros caciques es absurda. No somos ni valientes ni cobardes, somos mucho más que humanos y vivimos para algo más que comer y procrear. Por eso es hoy este día y por eso es, las últimas palabras. A partir de mañana este mundo comenzará a ser aniquilado por aquellos que creen habernos conquistado, nuestros caciques serán muertos, nuestros reyes asesinados y nuestra sabiduría transformada en folclórica mercancía que se venderá repetidamente en el circuito de las fantasías de los hombres. A partir de mañana cuando no estemos aquí comenzará un mundo nuevo que estará condenado también a desaparecer, porque su creación fue producto de la violencia y la irrespetuosidad hacia aquello que nos dio la vida. Este mundo nuevo será un mundo de máquinas y de colores brillantes que se alejará del sol y de la tierra. Hasta aquí llegó hoy nuestra vida terrestre, en un rato nomas regresaremos a nuestro mundo intermedio para permanecer en él hasta que los que ahora nos matan se cansen de jugar a la conquista, se cansen de comprar y de vender. Entonces volveremos, cuando no existan las palabras y el mundo sea un hueco acunado por todos. Volveremos con un granito de tierra roja y una semilla amarilla. Hoy es el último día y hoy es, las últimas palabras.
Y todos, niños, ancianos y ancianas, jóvenes y adultos levantaron sus vasijas y bebieron el elixir. Así se vio desaparecer a Pie de Bisonte, a Ojo de Águila, a Roca Seca, a Arroyo Saltarín, a Miel de Abeja, a Colibrí, a Sol, a Luna. Y con esos nombres que se fueron, desaparecieron también las cualidades sagradas de la naturaleza: El sol, la luna, el arroyo, la abeja perdieron algo de sacralidad y se hicieron más mundanos.
Así fue como partió la tribu entera. Así fue como emigraron hacia el otro mundo. Algunos dicen que fue este día el 11 de octubre, otros dicen que fue después, o un siglo antes de 1492.
La fecha exacta no interesa. Los arqueólogos mandados por los gobiernos de los países que investigan huesos para corroborar la existencia de una u otra cultura, no encontraron ni una calavera en la cueva . Solo hay viento y polvo y un sonido suave que se filtra entre las rocas y que parece repetir una mántrica canción: No hay prisa para las edades...Los hombres somos eternos...No hay América, ni tierra, ni propiedades, ni vencedores, ni vencidos...Hay un sonido firme y azul que se levanta y permanece...El sonido firme y azul de un pueblo que canta con el agua...Que crece con los árboles ...Que baila con el viento....Cuando todo esto que es una cosa se termine, volverá la lluvia y la primavera...Mientras tanto escuchad estas palabras: No hay prisa para las edades…
Pablo Solís
lunes, 28 de septiembre de 2009
Migas de pan

Decía una vieja maestra que uno luchaba entre la ética y la estética. Un viejo escritor explicaba que las obsesiones son siempre las mismas y que uno escribe y habla casi siempre de las mismas cosas, porque las preocupaciones humanas giran en torno a algunos temas fundamentales que no son muchos: la muerte, el amor, el paso del tiempo, la soledad, la lucha por la subsistencia.
Para ser optimistas hay que quitar la mente y mirar con algo mucho más profundo que la mente. Y alejarse de los condicionamientos del tiempo, que impone no tanto el tiempo en sí, sino la conciencia de su transcurrir.
A la hora de recapitular, observo que no son grandes cosas las que nos hacen felices: la mirada del ser amado, una caricia, el gato caminando al borde de la luna, el sonido del agua, la risa de un niño.
En ese sentido la pobreza muchas veces no es económica sino espiritual. E intuyo que la felicidad se encuentra en los pequeños detalles y también que la sensibilidad para percibir esos pequeños detalles se cultiva.
Lo que nos trasmiten nuestros padres y lo que nosotros les trasmitimos a nuestros hijos, es esa sensibilidad, y las formas y estrategias que utilizamos para preservar esa sensibilidad de los estragos del mundo real y de las noticias materialistas.
Porque, qué sentido tiene la vida si no es por eso que sentimos a veces y que abre nuestro corazón como se abre la tierra seca cuando viene la lluvia después de largos meses de sequía.
El viejo se sentaba a recitar antiguos poemas que sabía de memoria de la época en que las metáforas se decían con solemnidad, pero el viejo era feliz diciendo las palabras que hablaban de la mujer del rio, del paisano al que le remataban las pilchas, de una antigua historia de héroes desdichados que se reencontraban después de andar largos caminos. Ninguno de los hijos lo escuchaba del todo y creían que el viejo estaba loco, pero cuando pasó el tiempo y el viejo murió y ya nada quedó de él, el sonido de aquella voz llega despacito, y no hay moneda que pueda pagarlo, ni cheque que pueda comprar ese sonido que viene empujado por el viento de la nostalgia y que da alegría a los corazones de los hijos que ya están maduros y conscientes de lo esencial. L o esencial es eso que el idiota ve como migajas de la vida, pero que el sabio toma de la mesa y se las guarda en el bolsillo. Cuando está triste saca una migaja y se alimenta de eso chiquito, pequeño gesto, pequeña canción, pequeña vida que da sentido al universo. Entonces mira el atardecer, ve ponerse el sol rojo y piensa que la vida es eso, migajas esenciales trasladadas de unos a otros.
No son muchas las obsesiones ni el temario, ni tampoco tantas las cosas que pueden hacernos felices. Nos educamos para mirar el pan y no las migas, pero ellas caen sobre el mantel desnudo del tiempo, ellas caen y están allí, abandonadas en la memoria. Basta tomar una o dos, y la alegría vuelve al corazón y el fuego se enciende. Afuera están las luces, los automóviles, los telefonitos de colores. Aquí en el corazón, lo chiquito y humano, aquello que le da sentido a todo lo que gira alrededor nuestro.
Es cierto que no somos el centro de nada, pero hay un centro que es el centro de nuestro equilibrio y que es esa alegría, esa llama, esa pequeña luz anidada en el corazón.
- Pablo Solís
martes, 15 de septiembre de 2009
Y serán muchos
Editorial número 23 Radio Uritôrkidas:
Si hay algo que me da tristeza es lo encubierto, lo que se oculta. Y más tristeza lo que se oculta para sacar provecho y para que nadie vea, ni toque. Es una tristeza que a veces se transforma en bronca. Pero es una tristeza que viene sobre todo porque aquello que puede ser compartido es escatimado.
Hoy se esconde mucho y se da poco, se esconden los objetos valiosos en cajas de seguridad, las ideas se esconden en palabras incomprensibles y tecnicismos creados para tal fin, se esconden los proyectos valiosos aunque el proyectista no pueda llevarlos a cabo, y también se esconde el amor, las caricias, los besos y las sonrisas que se guardan en cajitas negras metidas entre gestos violentos y dientes apretados. Hay muchas cosas que se esconden y con razón. La razón siempre está del lado del escondedor porque tiene una larga experiencia en sufrimientos infringidos, robos y maltratos: Los proyectos son tomados y desarrollados por otros que se dan el crédito y dicen que las ideas no son de nadie, los objetos son robados, las caricias y los besos son rechazados , no tenidos en cuenta.
Pero dice el verdadero creador que no tiene miedo de contar sus ideas porque una verdadera idea no se puede robar. El verdadero proyectista e ideólogo explica que los proyectos contados se multiplican en voces y nuevos conceptos que ayudan a la materialización del proyecto. Dice el verdadero amante que las caricias rechazadas van por el aire, buscan al necesitado y lo tocan sutilmente para volver a aquel que las dio.
Igual me da tristeza el ocultamiento aunque existan los verdaderos y luminosos hombres y mujeres que abren su corazón y se arriesgan. Y creo que la tristeza viene por el engorro y el trabajo que nos tenemos que tomar para averiguar la verdad, para desenmascarar. Así lo simple se hace complejo no porque la complejidad este implícita en las cosas sino porque es un producto de infinitas capas de ocultamiento e infinitos enredos creados a propósito por aquellos que tienen miedo.
Me pregunto qué sucedería si todos dejáramos el ocultamiento y nos apoyáramos en la pura verdad y me imagino un mundo sin cascarones. Sin nadie que oculte, se acabaría el periodismo de investigación, muchas familias se disolverían o cambiarían su forma de relacionarse, muchos presos serían liberados y muchos que están libres estarían presos, muchas fortunas serían devueltas a sus verdaderos dueños, se darían medallas a los verdaderos paladines y cárcel a los verdaderos villanos. Y puestas las cosas en su sitio tendríamos más tiempo para disfrutar de la vida. Expuesta la verdad, abiertas todas las cajas cerradas a la luz, tendríamos más libertad.
Pero quien se atreve a dar el primer paso?
Ser sinceros hasta las últimas consecuencias nos puede traer muchos inconvenientes pero también la liberación. Si como personas transitáramos el camino de la absoluta sinceridad seguramente la sociedad entera cambiaría. Puede ser esto una utopía. Pero los falsos, embusteros y ocultadores están perdiendo crédito y la sinceridad está siendo un valor en este siglo XXI.
Al final quedarán los sinceros enarbolando su bandera y serán muchos.
Pablo Solís
domingo, 30 de agosto de 2009
Mirar el cielo

Basta mirar el cielo nocturno para comprender lo pequeños que somos. Basta mirar las estrellas y comprender cómo lo inmutable y lo intangible está fuera de nosotros, y estando fuera, allí, sirve de alivio a nuestro frágil cotidiano.
Los orientales veían en el cielo a lo masculino y en la tierra a lo femenino. Y no está mal esta visión, porque si hay algo inmutable y permanente es el cielo, moviéndose de horizonte a horizonte con una sincronicidad espeluznante. Y tal vez por eso cuando vemos estrellas que se caen, o luces en movimiento, pensamos en un fenómeno especial, porque eso que se mueve está fuera del régimen del cielo, no es el cielo.
La teoría del ying y el yang es muy compleja, lo masculino o femenino está regido por leyes muy profundas, siglos de estudios han dividido al mundo en dos categorías: lo blando y lo duro, lo activo y lo inactivo, etc. Si el cielo es masculino debe ser porque nos da un sostén. El sostén del cielo es su inmutabilidad. Y no es casual que las grandes ciudades se ocupen de iluminar la tierra en desmedro del cielo. Se intuye que en el afán de alumbrar lo que está aquí debajo perdemos de vista aquello inmutable que está allí arriba.
Venimos de las estrellas dicen muchos esotéricos, místicos, pensadores.
Es probable. Decir que venimos de las estrellas es decir también que venimos del fuego.
En "Las doradas manzanas del sol", de Ray Bradbury, los integrantes de una nave espacial intentan capturar la esencia del sol y anuncian que desde ese momento tendrán un norte.
Fuego primigenio, original, inmutable, aquello que nos constituye hasta el final de los días.
Qué difícil es unir eso con las obligaciones, energías y movimientos terrestres. ¿Será que está desmadrado el mundo y por eso nos cuesta unir lo inmutable con lo terrenal y lo cotidiano? ¿O será que estamos aquí para lograr la máxima hazaña como humanidad: unir el fuego del cosmos con nuestro fuego y transformar la tierra en pura luz?
Por lo pronto a mí me gusta mirar el cielo y me recuerdo mirarlo, no para descubrir lo que se mueve sino para redescubrir lo que está inmóvil y es duradero.
Mirar el cielo, sacarse la tierra de los ojos. Que la tierra vuelva a la tierra y los ojos al cielo.
miércoles, 12 de agosto de 2009
Barro tal vez

Barro tal vez
Editorial 24 Radio Uritôrkidas
A pesar de todas las catástrofes y de todas las broncas por lo que no es y debiera ser, una nueva conciencia se va gestando.
No es una conciencia ampulosa ni que se hace propaganda, es una conciencia que circula en las sombras pero que en algún momento va a florecer, lo hará a pesar de todos los que quieren seguir con un modelo que viene agotándose.
No es fácil este tránsito, el tránsito de la muerte de todo lo viejo, y no es tampoco que haya que pensar en que un grupo de nuevos sacerdotes tomará el poder. Sí es un cambio más sutil y más precioso, un cambio de paradigma que reemplaza a la hipocresía por la sinceridad, a la verborragia por la acción, a la dureza por la sutileza, a la impostura por la verdad.
No soy predicador facilista de una nueva era. Tampoco un optimista iluso que intenta ver lo que no hay. Pero como decía una mujer que luchaba contra un sistema corrupto, cuando la corrupción sale a la luz y lo oscuro queda tan iluminado y tan expuesto, es un síntoma de que las cosas comienzan a cambiar.
En ese sentido los pensamientos negativos no son más que una forma de encontrarnos con el opuesto, la depresión por todo lo que nos produce lo negativo puede ser transformada en un motor, y ese motor es el que nos posibilitará comenzar a ejercer el cambio.
Según la concepción budista que habla de la rueda kármica de muerte y renacimiento, no hay culpas sino responsabilidades.
Lo hecho es consecuencia de una interminable cadena de equivocaciones, pero no de los demás sino nuestra.
Fuimos nosotros los que antes o después ejercimos violencia o desamor y ahora eso nos vuelve. Esta idea puede ser entendida como una forma de evadirnos del presente y de la responsabilidad social, aquella que tenemos con nuestros semejantes, pero es justamente lo contrario. La sociedad como cuerpo crece y se desarrolla a partir de ese ordenamiento en donde no somos espectadores sino actores.
Creer en ésto, es también creer que somos más que esta vida y que el tiempo es eterno, que volveremos una y otra vez hasta que la cuenta quede saldada.
Para mí la idea de la reencarnación es la que más se ajusta al sentido de la existencia. Pero aunque esto fuera falso, aunque nosotros no hayamos sido quienes en el pasado ejercimos actos nada gratificantes, pensemos que en nuestra sangre y en nuestros genes circula la violencia de nuestros antepasados.
Si no hay una cadena kármica hay una cadena genética y si no volvemos renaciendo reverdecemos en nuestros hijos.
Si fuéramos nomás que una sola vida, actuar en el sentido de nuestro correcto florecimiento se verá reflejado en nuestros descendientes y será nuestra acción una apertura que se trasladará más allá del tiempo presente.
El mundo se ha edificado por siglos de forma tal que lo material se ha impuesto como primordial. Ahora que ya nada es seguro, solo encontraremos el sentido verdadero alejándonos de la materia.
Un filósofo me decía hace poco que la nada se puede robar, yo no estoy de acuerdo, la nada es inatrapable.
Vaciarnos de los sentidos superficiales que nos gobiernan será una forma de renacimiento: se llevaron la casa, el dinero y los objetos, pero quedamos nosotros, desnudos en el páramo de nuestras conciencias, y sonreímos. Queda la palabra, un poquito de agua, la tierra, el barro y nuestra sensación de ir queriendo, de ir haciendo canción.
Pablo Solís
viernes, 31 de julio de 2009
1ro de agosto: Día de la tierra

Aunque las películas yanquis muestren a sus indios hablando del territorio Comanche, los aborígenes americanos no pensaban en territorio sino en tierra.
La noción de la tierra tomada como un territorio a parcelar, ocupar y dominar es una visión más moderna, más occidental y cristiana.
Seguramente el catastro de las tierras ocupadas a nuestros ancestros fue producto de una estrategia en donde la ley del usurpador se estableció como norma .Siendo la ley, la ley del más fuerte, la de aquel que salió victorioso en la guerra e impuso su criterio y su ideología.
Y heredamos ese esquema y esa catástro-fe.
La tierra es un ser vivo con el que puedo dialogar.
El territorio es ocupado, explotado y deja de ser un ser vivo para transformarse en una cosa.
Para mí y para mí infancia el ancho mundo era la calle de tierra, porque era el lugar que no tenía dueño. Paradójicamente el lugar más impersonal era el lugar más nuestro, aquel que se podía disfrutar, explorar, vivir. En una comunidad creada en el materialismo, la casa era el sitio de la ley y del territorio en vez de ser un lugar para el encuentro. De ahí los muros, las divisiones, las puertas y los candados. Es cierto que las casas tenían sus visitas y sus fiestas, sus encuentros también, pero siempre era mí casa o tú casa y ahí el pronombre significaba una división taxativa que ilustraba una forma de mirar el mundo.
La calle era para los niños el lugar donde no había mío ni tuyo, sino nuestro. Nos encontrábamos en la esquina, abajo del sauce, o en el baldío. No te invitaba a jugar a Mí calle sino que salíamos a LA calle.
Hace poco estuve en un pueblo de San Luis donde los vecinos sacaban a la vereda, la silla, el mate y la conversación. Un rito antiguo que no resultaba viejo sino sano. Algo bello, abierto y seguro.
Compartir siempre es más seguro que encerrarse tras una alarma conectada a la policía.
Encerrarse en la casa es ser despiadadamente territoriales, catastralmente antisociales, aislamiento cruel de aquel conquistador que está encarcelado en su conquista porque tiene miedo de perder.
Salir a la calle y compartir puede ser una experiencia no solo placentera sino una estrategia para salir de lo territorial.
Para eso tal vez haya que, no solo exponerse al encuentro, sino también realizar (en una época ocupada en los objetos y despreocupada de la gente) el más temerario de los actos: Dejar las cosas. Abrir la puerta, desmantelarnos, y ser los ladrones de nuestras propias cosas para donárselas a los adoradores de objetos. Regalar la tv, la radio, la computadora, el televisor y el Dvd , vaciarnos de aquello que no nos llevaremos al otro mundo para encontrarnos sin objetos en un mundo nuevo .Tal vez sin ropa , sin mesita de luz y sin sillones podamos reflexionar sobre el verdadero valor de nuestras vidas. Difícil sí.
Difícil, si. Pero Pachamama en serio.
Pablo Solís





